miércoles, 22 de noviembre de 2006

DESCUBRE QUIÉN ERES Y YA NO TEMERÁS

Entré al salón de clases y me encontré conque las chicas y chicos allí, tenían edades entre los 19 y 22 años. Me agradó el hecho de que, pese a ser una escuela secundaria, no se les exigía uniforme, como si estuviesen en la universidad.

El desorden era mayúsculo y, desde le primer momento, me hicieron sentir que ese sería el mayor reto de mi vida, como profesora de literatura. Al ver la actitud del grupo, comencé a sentirme incómoda. Hablaban entre sí, hablaban por teléfono, una que otra chica se entretenía pintándose las uñas. Por mi parte, la inseguridad creció hasta el techo. No llevaba ningún material preparado y, mientras más les comentaba acerca de la materia, parecían menos convencidos de estar allí. Para colmos, había olvidado el libro de texto asignado.

Comenzaron a levantarse, a ir y venir, dentro y fuera del salón de clases, mientras yo, fui perdiendo el control. Alcé la voz varias veces, me molesté y estuve a punto de tomar mis pertenencias y marcharme.Algo me detuvo, no sé qué, ero algo me hacía quedarme en aquel pequeño ¿infierno?.Una de las chicas (el colaborador interesado o el adulador aprovechador que nunca falta) intentaba ayudarme, pero cuando comprendió que conmigo era diferente, dejó de insistir. Por si fuera poco, escuché a dos de los estudiantes cuchicheando a mis espaldas:

--¡Ey!, de verdad, no sé por qué le hicieron eso, imagínate le dieron el peor de todos los cursos-
Y continuó diciendo:
--No me gustaría estar en sus zapatos-.

Yo exclamé dentro de mí:
--¡Por dios!, se está refiriendo a ellos mismos como "el peor curso"...Torpemente, decidí realizar un examen, algo que no tenía planeado, en fin, no sabía ni qué preguntar. Lo peor es que ellos lo notaron inmediatamente.
--Primera pregunta, anoten, por favor… Y me detuve, dudé y repetí:
--Primera pregunta…
Alguien dijo, en tono irónico:

--Primera pregunta… y no tiene ni idea de qué preguntarnos.
Escuché el comentario y disparé:
--Realice un comentario acerca de una obra venezolana y su autor. Extensión: mínimo 10 líneas, máximo 25.

Todos me miraron, como diciéndose: -¡está loca!, eso no está en el libro-. Yo acoté:
--Quiero saber qué piensan ustedes acerca de lo que han leído, no me interesa lo que le hayan dicho los demás, no quiero a los “expertos”, quiero a los lectores, a los que comparten experiencias, ideas y sueños con alguien desconocido y, a la vez, tan íntimamente conocido.
Habían colocado música, cosa que me pareció extraña, pero muy agradable. Pensé: ¡Qué bien!, un método experimental en el proceso aprendizaje-enseñanza. Mas, llegó un momento en el que la música dejó de ser adecuada para tal menester.

Entre las chicas, encontré una que se apiadó de mí y trató de ayudarme, buscando la manera de eliminar el hilo musical, al menos bajarle volumen. No fue posible.
Mi exasperación crecía y el desinterés entre ellos por escuchar lo que yo tenía para decirles también. El caos parecía inminente. Respiré y me dije: -Espera, tú sabes quién eres, así que tú puedes hacerlo-.

En ese mismo momento, desperté. Había tenido uno de esos sueños que llamamos “pesadilla”. Gracias a ella comprendí un poco mejor todo cuanto había leído y escuchado acerca de una vieja lección: “Descubre quién eres y ya no temerás
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NUESTROS MIEDOS

En una entrega anterior, (http://crecer-y-renacer.nuestra/historia personal.blogspot.com) estuvimos comentado nuestro miedo ante la separación.

Al nacer, nos separamos de mamá, de un lugar confortable, a una temperatura constante de 37 grados y agradablemente oscuro, debemos enfrentarnos a un medio frío, seco, con una luz cegadora y mucho ruido a nuestro alrededor.

Nos falta el oxígeno, los pulmones deben inflarse automáticamente y debemos comenzar a respirar solos. Ya somos independientes y nuestra vida, ahora, depende de que nuestros sistemas y mecanismos de supervivencia se activen correctamente.

Precisamente, uno de estos mecanismos es el hambre, nunca antes sentida porque mamá, a través de la placenta se encargaba de tener listas todas las provisiones. Pero comenzamos a movernos, a respirar y nuestro cuerpo aumenta considerablemente el consumo de energía. Sentimos hambre, aparecen los dolores estomacales, como un mecanismo de demanda de alimento.

La sensación es realmente desagradable y, el cuerpo activa entonces su sistema de almacenaje, desarrollando, a lo largo de nuestro primer año de vida el tejido adiposo, donde guarda todas las reservas posibles.

Este mecanismo es el que después, queremos reprogramar a través de la imposición, la incomprensión y la tortura, haciendo cuanta dieta encontramos por allí, tomando medicamentos y componentes químicos para obligar a que este mecanismo abra sus compuertas y libere todas las reservas acumuladas.

Déjame decirte que, si escucharas verdaderamente dentro de ti, oirías cuánto sufre tu cuerpo, tu fiel servidor, ante las acciones torturantes que llevas a cabo para obligarlo a perder sus reservas. Es como si alguien te obligase a entregar todas tus provisiones de agua y luego te dejase a merced de las arenas del desierto, sin conocerlo bien, sin saber cómo encontrar nuevos abastecimientos. Creo que la mayoría de nosotros sentiríamos pánico, ¿y tú?. Pues, él siente algo parecido y por eso enciende todas sus alarmas que, por supuesto, tú te niegas a escuchar por miedo. Te arriesgas y arriesgas tu propia vida por seguir los patrones de belleza de un alguien, porque están de moda. Todo por miedo a ser rechazado. ¿Te das cuenta de ello?.

Tu miedo nace de mirar y buscar afuera, de compararte y comparar a los demás con parámetros que aprendiste también fuera de ti. En la medida de que las exigencias de tu entorno sean más elevadas, en tal o cual aspecto, más crecerá tu miedo.

No miras sobre lo que es bueno para ti, sino lo que es bueno para los demás, aunque todo tu ser te grite constantemente que eso “bueno” te está haciendo daño, porque a ti no te funciona. Lo malo es que si rompes el esquema, te sentirás en el aire, posiblemente nadie te entienda, nadie te acepte como eres, pues tu vida ha estado llena de innumerables “no”. Los que te dijo tu mamá, los que te repitieron tus maestros en tus años escolares, los que recibiste de tus amigos cuando no te plegaste a las decisiones de tu círculo de amigos o del líder del grupo de compañeros de clase.

El temor a sentirte solo, aislado, rechazado, raro o idiota, te hace ceder. Para este entonces, estás a punto de dejar la adolescencia y convertirte en adulto. Las responsabilidades crecen y con ellas las angustias, las soledades y los miedos. Las puertas del hogar de tus padres se abren, y te empujan a la selva de afuera.

Allí, deberás luchar y enfrentarte a todos y contra todo. Ahora debes demostrar que eres el más listo y el más apto de la selva. Para ello, debes atacar primero y mantenerte a la defensiva.

No importa qué o a quién te lleves por delante, debes triunfar. Y un día, lo logras. Pero, sientes que estás más solo que nunca. Dentro de tu corazón, muy bajito, comienzas a escuchar tu propia voz diciéndote: ¿Valió la pena tanto esfuerzo para estar tan solo?
Tu primera impresión ante cualquiera que se te acerque es de desconfianza, y si eres tú quien se acerca a otro, será para ver qué le arrebatas. Le impones condiciones a todas tus relaciones, incluyendo la de pareja, por supuesto. Así, las heridas van y vienen en tu vida. Hasta llega un momento en el que te preguntas por qué insistes. Y te das cuenta que una energía natural en ti te empuja a ello: el amor es parte de tu naturaleza.

No he encontrado, a lo largo de los siglos, - en las culturas occidentales y en las orientales- un concepto, un sentimiento, una razón o como desees llamarle, al que se le haya dedicado tanto tiempo, tantas palabras, tantos poemas y relatos, tantas composiciones musicales como al amor. Parece ser el tema predilecto de todo cuanto producimos para el disfrute y manifestación del alma, llámese arte pictórico, arquitectónico, musical, literario, publicitario, sea antiguo, moderno, contemporáneo o posmoderno.

Llega un instante en tu vida, en el que te detienes, pues estás cansado de golpear, de pelear, de manipular, de acusar y de juzgar. Y empiezas a vislumbrar que, tal vez, las cosas no hayan sido como las viste. Tal vez los culpables de todas tus heridas y sufrimientos no fueron los otros. Te preguntas, entonces: ¿Será que nunca nadie me ha hecho nada?.

Al llegar a este punto de tu vida, reflexionas acerca de todas tus relaciones y, sorprendentemente, descubres que loa sufrimientos y momentos difíciles vividos por ti, no pudieron causártelos nadie que esté fuera de ti.

Empiezas a observar a tu alrededor y te das cuenta que los otros han estado tan asustados y tan a la defensiva como tú. Sólo son personas angustiadas, estresadas y con grandes temores, como tú.

Este descubrimiento te hace más compresivo, tolerante y paciente contigo mismo y con los demás. Este descubrimiento te permite, por fin, recibir toda la luz del sol en tu corazón. Y aquí comienza tu viaje consciente hacia ti mismo, reconociendo, poco a poco quién eres y, por supuesto, dejando de temer.
1. Ilustración de Corbis.com
2. Foto: publicada en 20minutos.es. Montaje: Laura Morales

domingo, 19 de noviembre de 2006

LO QUE EL MIEDO ES CAPAZ DE HACER

Como nuestra mayor fuerza creadora, el miedo, al igual que el amor, mueve montañas. Sólo que, en vez de construir, destruye.

Hace poco tiempo, Rina recibió tres inivitaciones a la celebración del aniversario artístico de un cantante muy conocido. Tenía una entrada para ella, una para su hijo y, dado que tenía una extra, decidió invitar a su amiga Victoria, quien había trabajado como vocalista en una orquesta de ritmos bailables durante mucho tiempo.

Victoria, había pasado mucho tiempo alejada de ese medio, pues, luego de su matrimonio y su primer embarazo, había dejado de cantar, algo que adoraba hacer, pero también amaba a su esposo y quería tener una familia.

Conocía a todos, pero recordando lo duramente competitivo que es el medio farandulero se preguntaba: "¿Me recordarán?..." Había pasado mucho tiempo y su gran temor parecía ser, más bien, que la reconocieran y le preguntaran qué estaba haciendo. Después de su divorcio, había estado trabajando en diversas ocupaciones y para ese momento, se dedicaba, con su camoineta, a llevar y traer niños a la escuela. Era un transporte escolar particular.

Posiblemente, esta tarea tan digna y hermosa, tal vez se le hacía muy poco, al lado de subir y bajar de un escenario, seguida del aplauso de la gente.

Cuando Rina la llamó para invitarla, Victoria inventó varias excusas, como el funeral de un vecino, después acotó, que no podría dejar sola a su mamá y así, se pasó horas inventando justificaciones.

Después de mucho discuitr y buscar soluciones a cada excusa que Victoria le presentaba, Rina le preguntó:
-- ¿Qué te pasa?, ¿A qué le tienes miedo?--

A lo que Victoria contestó:

--No claro que no, ¿por qué tendría que tener miedo?

--Y entonces, ¿por qué no quieres ir?

Ante la concluyente pregunta de Rina, Victoria, que no se atrevía, ni siquiera a aceptar su miedo, no le quedó más remedio que acceder:

-Está bien, yo voy con ustedes, pasen por mí.--

Llegó el día del evento. Cuando Rina pasó por Victoria, inmediatamente notó lo incómoda que estaba. Comenzaron a hablar, pero sentía que, mientras se acercaban al teatro donde se realizaría la celebración, la tensión de Victoria iba en ascenso. Rina ya no sabía qué decir y Victoria ya no sabía cómo disimular su temor. Estaba, cada vez, más nerviosa. Al llegar al estacionamiento y bajar del vehículo, Victoria trató de sonreir, pero en su rostro se veía su angustia, según Rina, estaba a punto de entrar en pánico. La trayectoria desde el estacionamiento a la entrada del teatro, pareció la caminata del sentenciado hacia el paredón de fusilamiento.

Cuando se acercaron, se percataron que todo estaba a oscuras. Preguntaron al portero y éste, asombrado, respondió:

--Señora, aunque usted no lo crea, porque yo tampoco, estalló todo el sistema eléctrico del Teatro. No entendemos qué pasó, pues hasta esta tarde se estuvo probando el equipo de sonido y todo funcionaba perfectamente. Lo único que le puedo decir es que ese hombre -refiriéndose al homenajeado- "está salao".

Victoria respiró profundamente, posiblemente por primera vez en dos días, desde que recibió la invitación de Rina. La celebración se canceló indefinidamente y Rina, en silencio, muy bajito dentro de sí, exclamó:

--¡Lo que hace el miedo!.

Como este, he escuchado miles de ejemplos. Me contaron la historia de una mujer que amaba profundamente a sus hijos, era una madre ejemplar. Su vida eran sus hijos. Una tarde, meintras ella estaba cocinando y sus hijos jugando a su alrededor, el horno estalló y comenzó a despedir llamaradas. Ella, que había recibido el fogonazo en la cara, salió corriendo fuera de la casa, olvidándándose de que sus tres niños habían quedado adentro. Afortunadamente, el mayor de los niños, de 9 años, tomó a sus otros dos hermanitos y los condujo hasta la salida.

El accidente no pasó de una cocina quemada, así como las pestañas y las cejas de la mujer. Los niños resultaron ilesos, pero la mujer jamás olvidó cómo el miedo la había hecho "fallar como madre".

Cuando me preguntaron qué opinaba acerca de esto, yo me limité a responder:

--Esa mujer debe ser más condescendiente con ella misma, entender su miedo y perdonarse a sí misma, de lo contrario, el amor por sus hijos, entonces, no será real.

También leí, hace ya muchos años, la historia de una mujer que tuvo un accidente automovilístico. Iba con su pequeña hija. Cuando volcó su automóvil, ella logró salir, pero su hija estaba atrapada. Era una simple mujer de mediana estatura, pero el llanto de su hija hizo que ella arrancase la puerta atorada, como sólo hubiese podido hacerlo un Hércules.

Ante este hecho, yo te pregunto a ti: ¿Qué actuó en ella?, ¿la fuerza del miedo o la del amor?...
Sólo observa los resultados y la diferencia entre ellos.

Foto: publicada en 20minutos.es

jueves, 16 de noviembre de 2006

El Cielo en la Tierra

Aunque te parezca mentira, es posible vivir el cielo en la tierra. Sólo detente un momento a pensar. Como te dije en mi entrega anterior, Autoconocimiento, todo depende de tus pensamientos, de si actúas y o reaccionas, sólo tú eliges. ¿De qué se trata todo esto?, pues yo diría que de romper tus paradigmas. Te explicaré lo que entiendo por paradigma.

En este caso, un paradigma es una estructura mental, algo que aprendiste afuera, y tú lo repites y lo repites, exactamente como te dijeron. De tanto repetir la misma acción o el mismo pensamiento, se te olvidó lo que lo originó, tal vez nunca te lo dijeron, quizás te conformaste con un "eso siempre se ha hecho así", ¿reconoces la frase?, ¿te suena conocida?.

Busquemos un ejemplo de lo que yo manejo como paradigma. Para ello, te contaré la historia de los spaguettis de mi mamá.

En mi familia, la pasta es un plato muy apreciado. Mi madre pasó años preparando los spaguettis de la misma forma siempre, con salsa de tomate y queso madurado (en Maracaibo se llama "queso de año, un queso duro, blanco, madurado máximo durante un año). Pero no es como en Italia, no se sirve la salsa sobre la pasta, sino que se mezcla todo antes de servir y, al momento de llegar a la mesa, cada quien le coloca más o menos queso, siempre el mismo tipo de queso rallado.

Pasaron los años y yo había andado rodando por el mundo. Me fui de la ciudad por más de diez años, cuando regresé me tocó volver a vivir en casa de mi madre. Ya era una anciana, así que cocinaba esporádicamente. Cuando me quedé sin empleo, me hice cargo de la cocina, pero fue una gran lucha para que ella aceptase que los spaguettis no sólo se comen con salsa de tomate y queso de año.

Un día, se me ocurrió hacer unos spaguettis con una salsa a base de yogourt, albahaca y queso mozzarella. Cuando los serví, ella miró el plato, frunció la frente y no dijo nada pero no los comió.

Al terminar de almorzar le pregunté:

-¿Qué pasó?, ¿no te gustaron mis spaguettis?

Ella, simplemente respondió:

- Es que eso no se come así, esas son locuras tuyas. Los spaguettis se comen con salsa de tomate y queso de año rallado.

-Pero mamá, es solamente una forma distinta. ¿Quién te dijo que los spaguettis solamente se comen con salsa de tomate y queso de año rallado?

- Eso se ha comido toda la vida así, es que así es como son buenos.

Esta manera de comer spaguettis se debía a razones económicas. Maracaibo es una ciudad aledaña a una de las zonas productoras de leche y queso más importantes del país. Aquí se produce en abundancia el tipo de queso llamado "de año", mientras que el tomate venía de otras zonas del país, por consiguiente era más costoso. De tal manera que, para hacer rendir la salsa empleando menos tomates se mezclaba la pasta con la salsa antes de servirla.

El asunto de los tomates y la pasta tiene que ver con una antigua resistencia cultural. Esta ciudad, aislada por muchos años del resto del país, adquirió matices muy propios, muy regionales, y por si fuera poco, fue uno de los puertos más importantes del país, por donde se importaba todo tipo de mercancía.

Ello le permitía adoptar modas foráneas, así que, siendo una colonia española, a manera de protesta, comenzaron a adoptar muchas costumbres, tradiciones y usanzas de otros países, como Italia, Portugal y Holanda, entre otros. Con la Primera y Segunda Guerra Mundial vino la gran ola migratoria de europeos a este país, entre ellos mcuhos italianos. Así llegó a esta ciudad la pasta con salsa de tomate, los nombres como Laura, Alfredo, Claudio, la devoción de los santos como "San Felipe Neri" y paremos de contar.

Como habrás podido observar, parece más fácil decirte, "eso siempre se ha hecho así" que contarte el origen de cada una de las enseñanzas que te dan. Pero, cuando descubres esto, cuando apenas husmeas un poquito más allá de esa frase: "eso siempre se ha hecho así", "mi mamá lo hizo siempre igual", te das cuenta que todo puede ser cambiado y no hay nada que temer. A partir de allí habrás roto los paradigmas, digamos que adquirirás plena conciencia y responsabilidad acerca de lo que haces, dices y piensas. Te darás cuenta que todo lo que te enseñaron responde a unas circunstancias y las circunstancias jamás se detienen, no son estáticas, cambian constantemente, no son eternas, no son "siempre" ni son para siempre.

LLegado a este punto quiero insistirte en que tú y sólo tú eres el creador de tu realidad. Si aceptas esto, entonces te será muy fácil comprender y actuar desde la perspectiva de "yo lo elegí, yo puedo cambiarlo".

Acostumbrar a nuestra mente racional a estos cambios, definitivamente no es fácil, pero no imposible.

¿Cómo empezar?
aprendiendo a hacer silencio con nosotros mismos.
¿Cómo se hace?
aprendiendo, primeramente a estar contigo.
¿Cómo lo logras?
Empleando las técnicas de meditación. Esto parece complicado, tonto y absurdo. Yo te digo que no lo es, créeme.

Meditar sólo significa acostumbrar a tu mente a detenerse, aunque sea por un segundo, en un solo pensamiento. Tu me dirás: ¿Eso es todo?, y yo te contestaré que, como verás, es muy sencillo y económico. Lo complicado es que estamos acostumbrados a tener y mantener miles de pensamientos al mismo tiempo en nuestra mente. Tengo un amigo que la llama "la loca de la casa". Así que es cuestión de disciplina y constancia.

Una vez que aprendas a mantenerte en estado meditativo, un buen día, casi sin darte cuenta, descubrirás que no pensaste en nada. Por un brevísimo instante todo pensamiento desapareció. ¡Albricias!, alégrate, porque habrás logrado hacer silencio y te habrás conectado con lo más profundo de tu Ser. Entonces, experimentarás estas palabras: "No hay nada afuera, no hay nada que temer, no estoy solo, nunca lo he estado. Soy parte de todo y todo es parte de mí".

Creando con frecuencia estos estados en ti, te irás observando cada vez más. Primero, notarás cosas que antes no tenías ni idea que estaban allí (tanto dentro de ti como en tu entorno). Luego, irás aprendiendo a reconocer tus reacciones y, llegado a este punto, estarás listo para empezar a actuar y dejar de reaccionar. A partir de allí, podrás romper todo paradigma que te impida avanzar en tu vida, en cualquier aspecto que te propongas cambiar, mejorar, enriquecer, denomínalo como mejor te parezca. Habrás traído el cielo a la tierra.

TODO ESTO SUENA MUY BIEN LAURA
PERO... ¿CÓMO EMPEZAR?

Tú tienes todas las herramientas, tienes tu mente, tus pensamientos, tu imaginación, tus sentimientos y tus emociones. Nada está fuera de ti.
Muy bien, para poner en orden estas herramientas y aprender a usarlas en el momento y la circusntancia precisa, debemos experimentar con cada una de ellas, poco a poco, aprovechando cada situación que se presente en el día a día. Eso sí, no te descuides, aprende a estar atento hasta en sueños, proponte todas las noches a recordar tus sueños, dícelo a tu mente varias veces antes de dormir, repítetelo cada vez que veas o sientas algo, durante el día, que te conecte con la idea de haber soñado algo parecido, o de tener la sensación de haberlo visto o vivido antes. Al final, ella obedecerá tus deseos.

Mantente atento cuando cepilles tus dientes, cuando te bañes, cuando camines, trata de mantener tu mente atenta y fija en lo que haces. Esto supone desconectar todos tus automáticos. Por ejemplo, ¿sabes cuántos pasos hay de tu cama a tu ventana?. Posiblemente me dirás que no, a lo mejor tu cama lleva años pegada a tu ventana y sólo ahora, haciéndote esta pregunta, has tomado conciencia de ello. Es muy probable que lleves años caminando de tu cama a la ventana en forma totalmente automática. ¿Me explico?.

Simplemente piensa en lo que estás haciendo, no importa lo que sea, pues aún cuando estés tumbado en tu cama, estás haciendo algo porque estás funcionando, estás respirando, tal vez estés transpirando o sitiendo algo debajo de tu almohada, o quizás sólo ves sin mirar el techo de tu habitación. Estás allí, por tanto, estás haciendo, porque estás viviendo. ¿Comprendes lo que quiero decirte cuando te pido que desconectes todos tus automáticos?. Cuando lo hagas, te sorprenderá descubrir cuántos has mantenido encendidos durante años.

Hasta ahora hemos hablado de centrate en la atención de tus acciones. Esto no es suficiente y, al principio, no es fácil, pero sé que se logra.

Ah, un detalle que debo subrayarte:

Si en algún momento sientes que esto te angustia, déjalo. Se trata de ayudarte a ser feliz, no de torturarte.
Lo que sí te ruego es que no dejes de intentarlo en otra oportunidad, por favor, permítete insistir contigo con paciencia, mucho afecto, consideración y respeto hacia ti mismo.

Veamos cómo usar tu imaginación

La imaginación es un proceso mental mediante el cual cada palabra se asocia a la imagen que la generó. Bueno, es una forma muy simplista de definir un proceso tan complejo, pero nos funcionará para nuestro propósito aquí. Permíteme decirte aquí que la palabra es un código que sirve para clasificar, organizar y almacenar toda la información en nuestra memoria.

Esa información, inicialmente fue imágenes y esas imágenes conforman el potencial de nuestra imaginación, la cual no tiene límites, porque tú puedes hacer infinitas combinaciones entre ellas y crear cualquier cosa que se te ocurra. Lo único que necesitas es tener almacenado en tu memoria el referente (el objeto en sí), la referencia (que también podemos llamar enlace afectivo, carga semántica o simplemente el significado que tiene para ti) y el contexto (la experiencia previa que hayas tenido con el objeto, bien sea directa o indirectamente, que enmarca tu relación con el objeto dentro de una realidad concreta). Al tener contexto y referencia, la imagen adquiere el sentido que tú decidas darle, de acuerdo a cómo la combines. Esto es imaginar para mí.

¿Cuál es la importancia de la imaginación en todo esto?

Que no tienes límites en crear todo cuanto desees. Lo que hace la imaginación es que te permite visualizar tu vida enmarcada en lo que quieres ser, decir y hacer. Ella, aunada a la inimaginable fuerza de tu deseo, crea tu realidad. Si te atreves a experimentar con esto, pronto descubrirás que sí es posible vivir el cielo en la tierra. ¿Quieres una mayor libertad que esta?, ¿Te la imaginas?, pues es cierto y sólo necesita de tu confianza en ti mismo para operar y manifestarse en tu vida. (Ver Autoconocimiento. Nuestra Historia personal) En una próxima entrega volveremos sobre este punto. Desde ya, te invito a reflexionar acerca de nuestros miedos y la pérdida de la confianza en nosotros mismos y en los demás.

Por ahora, quisiera concluir esta entrega, diciéndote que para comenzar a meditar, necesitarás alguien que te guíe. Te recomiendo meditaciones guiadas. Hoy en día, en el mercado existen miles de opciones en este campo. Se encuentran grabaciones de todo tipo y de todas las corrientas que manejan esta herramienta. Aquí te ofrezco un ejemplo, espero que la disfrutes y te sirva, al menos, como una referencia.

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UN EJEMPLO DE MEDITACIÓN GUIADA

Rutina Previa:

Siéntate, cómodamente, en un lugar donde puedas estar a solas y relajarte. Cierra tus ojos, mantén tu espalda recta y coloca las palamas de tus manos sobre tus muslos, separa las piernas y los pies hasta una distancia prudencial, que no sientas presión en los muslos, procurando estar lo más cómodo y relajado posible. Puedes emplear música suave, incienso, velas aromatizadas, una luz muy suave o totalmente a oscuras. Poco a poco, con la práctica, irás descubriendo lo que es mejor para ti, para alcanzar el estado de relajación que deseas.

Chequea la tensión en todo tu cuerpo, puedes comenzar por tu cabeza, relajando, la cabeza y la cara. Te quedarás asombrado de ver cuán obediente es nuestro cuerpo, cuando le hablamos honesta y amorosamente. Simplemente con repetir: "tu cabeza se relaja", "tu frente, tus ojos, tu nariz, tus pómulos, tu boca se relajan" automáticamente, sentirás que todos tus músculos comienzan a distenderse. Sigue bajando desde tu cabeza hasta tus pies, no te preocupes por el tiempo, sincronízate con tu reloj interno, hasta que aprendas a manejarlo. Cada vez que lo repitas te será más fácil.

Recuerda: Este es un ejercicio de repetición permanente, como quien entrena para los 100 metros planos o ensaya cada uno de los pasos de "El Cascanueces". Sólo debes practicar, concentrarte, tener constancia, paciencia, respeto y mucho afecto para contigo. La práctica te llevará al éxito. Lo bueno de todo esto es que no hay fórmulas, con el tiempo te darás cuenta que siempre es diferente, siempre hallarás algo nuevo, algo que convierte la meditación en una práctica pero no en un corsé de hierro, dentro del cual sólo debes moverte de tal o cual forma, o decir y hacer siempre lo que te indiquen los especialistas, ya lo verás. Esa sorpresa, no puedo contártela, pues solamente podrás descubrirla tú contigo mismo.

La Respiración:

Dirige tu atención hacia la respiración, inhalando en seis tiempos, reteniendo en tres, exhalando en seis tiempos. Esto aquietará tu mente al fijar tu atención en el ritmo respiratorio. Cada vez que venga a ti la avalancha de pensamientos, no te resistas, déjalos pasar y vuelve a concentrarte en tu respiración. Esto te mantendrá relajado sin crearte angustia.

Centra tu atención en el entrecejo

Una vez que hayas conseguido relajarte manteniendo tu ritmo respiratorio, lleva tu atención al entrecejo. Es un punto ubicado en tu frente, en la zona que separa tus cejas. Tócalo, siéntelo, esa es tu pantalla mental, porque es en esta zona donde se proyectan las imágenes desde tu mente.
Coloca tu pantalla mental en negro. A partir de allí, comienza a abrir un punto de luz en su centro.
Primero los ves pequeño y luego haces que crezca y lo expandes, convirtiéndolo en una brillante y poderosa luz blanca. Mira sólo la luz, mírate y siéntete envuelto en ella. Déjate llevar por ella, síguela, cada vez más hacia dentro de ti.......
Tómate tu tiempo.
No pienses en nada y recuerda, cada vez que venga un pensamiento a tu mente, déjalo ir y concéntrate nuevamente en tu respiración.


EL CIELO EN LA TIERRA

Meditación adpatada para los Talleres Crecer y Renacer (*), a partir de las reflexiones tomadas del libro: Los cuatro Acuerdos, de Miguel Ruiz (**)


Escucha y sigue con atención lo que mi voz te dice:

“Quiero que utilices tu imaginación y te veas a ti mismo con una vida nueva en la que no sea necesario justificar tu existencia, en la que seas libre para ser quien realmente eres y quieres ser.

Imagínate que tienes permiso para ser feliz y para disfrutar de verdad de tu vida.

Imagínate que vives libre de conflictos contigo mismo y con los demás.

Imagínate que no tienes miedo de expresar tus sueños.
Sabes qué quieres, cuándo lo quieres y qué no quieres.


Tienes libertad para cambiar tu vida y hacer que sea como tú quieras.
No temes pedir lo que necesitas, decir que sí o que no, o lo que sea o a quien sea.


Imagínate que vives sin miedo a ser juzgado y sin juzgar a los demás.

Deja de llevarte por lo que otros te hayan dicho.
Tú ahora sólo eres responsable de tu opinión. Deja que sean los demás los que asuman su responsabilidad por sus opiniones.


Imagínate que perdonas con facilidad.

Imagínate sin la necesidad de tener razón ni de decirle a nadie que está equivocado.
Te respetas a ti mismo y a los demás. A cambio, ellos te respetan a ti.


Imagínate que amas tu cuerpo, tus emociones tal como son.
Imagínate que vives sin miedo de amar y de no ser correspondido.


Imagínate que vives sin miedo a arriesgarte y a explorar la vida, sin temor a perder nada, sin miedo de estar vivo en el mundo y tampoco de morir.

Sabes que eres perfecto tal como eres.

Recuerda, siempre el amor hace posible la felicidad. Una vez que aprendes a mantenerte en este estado mental sientes que el cielo en la tierra existe de verdad.

La razón por la que te pido que imagines todas estas cosas es porque son absolutamente posibles.... repítetelo en silencio.....
absolutamente posibles.... absolutamente posibles”...

El regreso

"Ahora quiero que regreses toda tu atención a tu entrecejo, concéntrate en tu respiración y mírate en tu pantalla mental. Lentamente, recoge la luz que expandiste, concéntrala en un solo punto, en el centro de tu pantalla mental. Mira cómo cada vez que respiras se hace más pequeña...

Tu pantalla mental está nuevamente en negro.

Suavemente, mueve tus pies y tus manos y hazte conciente de tu aquí y ahora.
Cuando estés listo, abre tus ojos y regresa a este lugar"

Notas al pie:
(*) Crecer y Renacer es un programa completo de talleres de crecimiento personal y mejoramiento profesional, de los cuales fui cocreadora y he sido facilitadora por más de siete años.
(**) En este libro, el Dr. Ruiz recopila los principios de la poderosa sabiduría de los maestros naguales.
Fotomontaje 1 y 2: Laura Morales
Foto 3: Cortesía de Eduardo Ocando. Modelo: Beatriz de Ocando
Fotomontaje 4: Anabely García. Diseño: Rubia Morales

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Autoconocimiento

El conocerse a sí mismo es la tarea más difícil que tenemos todos. Vivimos mirando afuera, comparándonos con los demás y, por sobre todas las cosas creyéndonos, a pies juntillas, las definiciones y conceptualizaciones con las que nos etiquetan los demás. Mirar hacia dentro cuesta, hiere y, sin embargo, es nuestra mejor y más auténtica salida en la vida.

PERO... ¿CÓMO CONOCERSE A SÍ MISMO?

La primera vez que asistí a una escuela esotérica, me llamó poderosamente la atención el gran letrero que se encontraba en la parte superior de la entrada, en él rezaba:
"CONÓCETE A TI MISMO Y CONOCERÁS A DIOS".
Me impresionó tanto que, durante años, estuve intentado no sólo aprender qué significaba exactamente , sino aplicarlo a mi vida, a mi día a día, en la calle, entre la gente, en medio del bullicio de todos los días. Una vez, en una clase de actualización docente, en la Universidad del Zulia, estudiamos los procesos mentales que realizamos a cada instante: observar, comparar, clasificar, relacionar, sintetizar y transferir datos. (Esto, a muy grosso modo). Así que me dije: "habrá que comenzar por observarse".

Descubrí, entonces, que tenía dos maneras de responder a todo: reaccionar y actuar. ¿Y la diferencia?
Pues, la diferencia estaba en el grado de conciencia empleado para responder. Vayamos por parte:

Reaccionar significa accionar con la fuerza del impulso irracional, es instintivo, instantáneo y emocional, un antiguo mecanismo de superviviencia de nuestra especie, cuando abundaban los depredadores más fuertes y mejor dotados con medios de defensa, como colmillos y mandíbulas poderosas, así como afiladas y largas garras. Ante el ataque de un depredador no hay tiempo para sentir, analizar y responder. Sólo se reacciona hueyendo o atacando.

Actuar, por su parte, es un proceso que implica reflexión, selección consciente entre varias opciones, es una elección pensada, meditada, asumida y totalmente responsable.

¿Qué nos hace reaccionar?
El miedo

¿Qué nos hace actuar?
El amor, pero ese amor debe ser, primero, hacia ti mismo y luego, hacia los demás.

¡Ahhh!, pero hay un pequeño problema por resolver: No se puede amar lo que no se conoce. En eso tienen mucha razón los predicadores y voceros de las grandes religiones, llámese cristianismo, islamismo, budismo o de cualquier otra forma, cuando te enseñan a adorar a un Dios que no conoces, aprendes a temer, pero no a amar. Y es que no puedes conocer a Dios mientras no te conozcas a ti mismo.

He visto esto muchas veces en mi vida y en la de las personas que han participado en el taller de Autoconocimiento. En él las personas comparten situaciones de una historia personal común, la cual tiene que ver con nuestro más profundo y ancestral miedo, la separación de nuestra fuente creadora, si prefieres llámalo origen o Dios. Veamos:


NUESTRA HISTORIA PERSONAL

¿Cómo empieza nuestra vida?
Con una primera y dolorosa separación. Para nacer, debemos separarnos de mamá, este recuerdo inconsciente marca el resto de nuestra existencia, es nuestro primer trauma a superar.

Luego, mamá nos dice constantemente "no", dependemos totalmente de sus cuidados y surge el miedo a la desaprobación, creándonos una nueva sensación de separación.

Comienza la escuela y los maestros te dicen constantemente "no es así", tu inseguridad crece y con él tu miedo a equivocarte.
Llegas a la adolescencia y crece tu lucha interna: quieres ser tú, pero no sabes cómo, sin ser rechazado. La necesidad de aceptación por el grupo es más importante que cualquier otra de tus necesidades. Te esclavizas, te ahogas y te limitas a aceptar afuera lo que tu grupo te impone. El valor de la sentencia de las voces de los otros, prácticamente, aniquila tu propia voz. Paradójicamente, haces esto porque necesitas que te "dejen ser" como eres.

En esta etapa el dolor de la separación, la sensación de soledad y de incomprensión casi nos mata, pero seguimos adelante, porque con ese coctel hormonal agitándose en nuestra sangre, sabemos que la vida es efervescencia, lo malo es que sin saber bien lo que sucede, comenzamos a recibir y a dar golpes. Es como un avión con los tanques de combustible totalmente llenos, en pleno plan de vuelo, con un piloto que no entiende ni sabe nada acerca de los comandos y controles del avión. Un piloto que, por ensayo y error, comienza a activar botones y palancas, entonces, cuando ve que el avión se mantiene en el aire, cree que ya lo sabe todo. Allí comienza el desgaste de energía de manera totalmente inconsciente.

Así vienen las primeras bebidas alcohólicas, los primeros cigarrillos, las dorgas, las relaciones sexuales y todo con total derroche. Durante estos años vivimos dentro de las mayores incongruencias, deseamos una cosa, pensamos en otra y actuamos (mejor digamos reaccionamos) de manera totalmente contraria a lo que hemos deseado y pensado. Pasamos "los años de la cuerda floja" entre lo que llamamos frustraciones y derroches, tanto físicos como emocionales. Acumulamos heridas de todo tipo. Con cada "herida", cada "frustración", cada "equivocación" nos sentimos separados y cada separación representa un saco de miedos.

Llegó el momento de graduarse, de trabajar, de asumir las responsabilidades de tu autogestión, manutención y reproducción. Ya eres adulto. Ahora el miedo ante tantas responsabilidades juntas crece hasta las nubes.
Se te exige ser como se te ha dicho que debes ser. Para tener éxito se te impone convertirte en un depredador, atacar primero antes de que te ataquen. Ahora se trata de competir despidadamente, se te prohibe confiar en nadie y se te obliga a mentir y engañar para conseguir el mejor
puesto de trabajo. Y te sientes más solo que nunca.
En este tiempo el miedo a que te hieran, a que siquiera rocen todas tus heridas a flor de piel, te mantiene a la defensiva, el mundo entero es tu enemigo y, sin embargo, te expones todos los días en busca de una relación, sea de amistad o de pareja. Pero eso sí, siempre listo para atacar primero y salir huyendo en cuanto sientas la más mínima posibilidad de que alguien te hiera. Te dispones a exigir, imponer condiciones y a arrebatar si es necesario.

Exiges que te amen, impones como condición que los demás se entreguen a ti, que se desnuden ante ti, que te sean fieles, leales e incondicionales, pero ¿tú?... ¿Lo haces tú?... ¡Noooooo!, por supuesto que no, eso significa quedar expuesto, indefenso, desarmado. No obstante, es la única forma de alcanzar la intimidad, la tan ansiada unión con alguien.

Y en esta constante lucha se nos va la vida. Lamentamblemente, para muchos, nunca llegan a descubrir que no hay nadie, absolutamente nadie fuera de ti que te haga daño, que te hiera de alguna manera y que te haga sufrir. Esto parece una falacia, sin embargo es la más auténtica de las verdades. Si no me crees, pregúntate a ti mismo:

* Cuando sientes que alguien te hiere con sus palabras o con cualquier actitud, ¿en manos de quién está la decisión de sentirse herido?

* ¿Quién siente el dolor y dónde?.

* ¿Sabías que sufrir es una decisión a partir de un pensamiento? ¿Y dónde están tus pensamientos?, ¿acaso no se generan dentro de ti?.

Te pido que reflexiones acerca de esto y en mi próxima entrega te prometo compartir más de mis reflexiones acerca del autoconocimiento y del largo camino que han tenido que recorrer muchas personas, la mayoría de las veces sin ver resultados, aparentemente, pero insistiendo.

viernes, 10 de noviembre de 2006

NUESTRA HISTORIA

Crecer y Renacer surgió como una necesidad mutua... yo me había quedado sin empleo y una amiga me había pedido ayuda acerca de cómo creía yo que podía motivar a sus alumnos para crear nuevos proyectos de trabajo. A esto se sumó la solicitud de otra amiga, quien me pidió le ayudase a crear presentaciones en Powerpoint para proponer un proyecto de talleres y conferencias de mejoramiento profesional para las empresas, basado en los 5 valores humanos que propone Sai Baba:
  • 1.Verdad (Conocerte a través de la auto-observación y auto-aceptación) .
  • 2. Rectitud (Coherencia y tolerancia, autorespeto en la medida que descubres tus talentos y liderazgo)
  • 3. Paz (alcanzada mediante la ecuanimidad y el desapego)
  • 4. Amor (Que empieza contigo y en tu casa)
  • 5. No violencia (Que se practica aprendiendo a conjugar el verbo vivir en todas sus facetas, ayudando siempre y sin herir a nadie nunca).

Posteriormente, Rubia, mi hermana, se sumó al proyecto, creando ejercicios de humor, los cuales fueron fusionándose hasta convertirse en una herramienta permanente dentro de los talleres. Así, tomando de aquí y de allí, experimentando con mis clases de Literatura y Cine y Comunicación y Lenguaje, asi como Imagen y Espacio, fuimos creando un estilo propio de trabajo. Comenzamos realizando talleres de redacción, luego vinieron de autoconocimiento, motivación para el trabajo y liderazgo, manejo del estrés y meditación, comunicación efectiva para vendedores y otros más.

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CÓMO COMENZAMOS

Empezamos organizando un "demotaller", denominado "Tu regreso a Casa", en él realizamos ejercicios, acompañados de reflexiones acerca de Autoconocimiento, Manejo del estrés, Motivación para el trabajo, Liderazgo y Pensamientos en Papel (taller de redacción). Empleamos como metodología principios básicos de la Educación por el Arte, Pedagogía de la Situación y el principio de "Aprender haciendo", desarrollado en el Aula Acción, un experimento que llevé a cabo en las clases que impartía de Literatura y Cine e Imagen y Espacio en las Escuelas de Letras y Comunicación Social de la Universidad del Zulia.
Por su parte, Rubia, que venía del área de la Publicidad, desarrolló ejercicios y técnicas creadas exclusivamente para nuestros talleres. Su imaginación y creatividad no tienen límites, como lo ha demostrado a lo largo de siete años de trabajo, inventando, creando e innovando constantemente. Aparte de ello, está su experiencia como profesora de Mercadotecnia y como redactora creativa en varias agencias publicitarias.
Yo, entretanto, me inicié en la investigación y estudio de la Meditación y Autoconocimiento de las escuelas esotéricas de Occidente. Así fuimos uniendo experiencias y recabando materiales de aquí y de allá.
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HOY
Actualmente seguimos buscando alternativas, personalizando ejercicios y adaptándolos al perfil de cada grupo de participantes. Hemos encontrado muchas fórmulas sencillas para ayudar a las personas a sentirse mejor y más identificadas con lo que hacen para vivir. Y estamos conscientes que cada una de ellas son nuestros espejos. No sólo facilitamos los procesos de las personas que trabajan con nosotras en los talleres, sino que aprendemos de ellas. Siempre hay algo que aprender. Varias veces he dicho que mientras sienta que pueda aprender seguiré haciendo lo que hacemos.